Arequipa está de luto. Mientras la torrentera de Santa Rosa devolvía los cuerpos de un padre y su hijo de 14 años arrastrados por el huaico, en las cómodas oficinas de Lima la preocupación era otra, ¿quiénes integrarán el nuevo gabinete del presidente interino Balcázar? y ¿a qué hora serán los debates presidenciales de marzo y abril?
Es la bofetada de siempre. El Perú real cuenta 73 muertos, 9 mil damnificados y tiene 707 distritos en emergencia, pero para la «vieja política» de la capital, la verdadera emergencia es repartirse las cuotas de poder y calcular cómo convencer a ese 40% de indecisos que suele definir su voto en los debates (DATUM).
No importa cuántos presidentes saquen o pongan (¡vamos 8 en 10 años!), las prioridades de los políticos no cambian. Mientras el Niño Costero calienta nuestras aguas y amenaza con destruir 66 mil viviendas, en Lima están más ocupados en los «arreglos» con el gobierno que entra.
Para ellos, las 16 carreteras bloqueadas y el Terminal Terrestre de Arequipa inundado son solo datos estadísticos. Para nosotros, son familias atrapadas, pérdida de cultivos y vidas humanas que se pudieron salvar si se hubiera invertido en prevención en lugar de gastar millones en franjas electorales y campañas vacías.
¿De qué sirve un debate si ninguno propone una solución real para el millón de peruanos en riesgo alto de inundación? ¿De qué sirve un nuevo gabinete si solo servirá de «agencia de empleo» para los militantes de Perú Libre o los amigos de turno?
Ellos esperan al debate para lanzar frases bonitas y promesas de infraestructura que nunca llegan. Son «charlatanes» que solo aparecen cuando hay un micrófono al frente, pero desaparecen cuando el huaico arrastra a una familia en Cayma.
Si seguimos votando por el «populismo de izquierda» que hoy encarna Balcázar y que pretenden continuar candidatos como López Chau o José Luna, seguiremos condenados a morir bajo el lodo de una torrentera.
El cambio de ciclo que necesitamos no es cambiar un presidente por otro en el Congreso, es sacar de raíz a esa clase política que prioriza el horario de un debate sobre la vida de un niño en Arequipa. Este abril, el voto no debe ser para «castigar», debe ser para sobrevivir.

