La APEC destaca como un espacio clave para promover el comercio, las inversiones y el desarrollo económico entre sus 21 economías miembro, incluida el Perú. Sin embargo, en el contexto actual, el impacto real de este foro en el bienestar de los peruanos es cuestionable debido a las profundas limitaciones internas que enfrenta el país.
APEC proporciona herramientas e incentivos para que el Perú pueda integrarse mejor en los mercados internacionales, facilitando acuerdos comerciales y promoviendo inversiones. No obstante, expertos y ciudadanos coinciden en que la utilidad de estas iniciativas es limitada si no se resuelven problemas estructurales críticos, como la pésima calidad de la infraestructura nacional.
Actualmente, los altos costos logísticos derivados de una red vial deficiente, puertos no competitivos y la falta de conectividad entre provincias obstaculizan la capacidad del país para exportar bienes de manera eficiente. A pesar de los avances en acuerdos internacionales, muchos productores enfrentan barreras significativas para sacar sus productos al mercado interno, mucho menos al extranjero.
Para que foros como APEC generen un impacto positivo y tangible en la economía peruana, es necesario un cambio estructural que abarque no solo mejoras en infraestructura, sino también en educación, innovación y políticas públicas. Un «Cambio de Ciclo», como lo han llamado algunos analistas, permitiría que el Perú aproveche plenamente los beneficios de su participación en este tipo de espacios.
Mientras el Cambio de Ciclo no ocurra, el potencial de crecimiento y bienestar que podrían traer iniciativas internacionales como APEC se mantiene, en gran medida, fuera del alcance de las familias peruanas.