El virus que recorre Arequipa

Relacionados

Más de 15 años sin agua

Un día sin agua en casa complica las tareas...

Fiscales liberan a más de 1,800 criminales capturados por la PNP

La liberación de delincuentes genera preocupación y cuestiona la...

Colegios colapsados y cultivos perdidos

Más de 17 mil arequipeños estamos en peligro por...

Lluvias y huaicos golpean Arequipa

Las intensas lluvias y los huaicos en Arequipa han...

«Buscamos personas para transformar al Perú»

Gentileza: Diario Viral Fernando Calmell del Solar analista político y...

Compartir

Arequipa está bajo asedio y por ahora no tiene cura. No es coronavirus, no es la viruela del mono.

Es una enfermedad que tiene cura, es una enfermedad que tiene vacuna, pero alguien tiene que ponerla y para eso se necesitan especialistas y voluntad. Cosas que Arequipa hoy carece.

Autos quemados. Robos. Pandillas. Bares clandestinos. Drogadicción. Armas. Inmigración descontrolada. Policías y fiscales que no dan el ancho. Así se ve una pandemia aún más grave que el coronavirus o la viruela del mono. Una pandemia que nos asesina día a día y que acaba con el futuro de Arequipa. Una pandemia de delincuencia.

La sensación de inseguridad continúa al aumento y la delincuencia también, no importa a cuántos atrapen, siempre hay uno nuevo o los mismos de siempre vuelven a la calle porque el sistema judicial no es capaz de dejarlos presos. La policía también carece de equipos especializados.

Para qué hablar de la política, si todos han hecho ofertones, pero ninguno cumple con darnos confianza y seguridad. Existen números que son realmente aterradores: El 85,5% de los peruanos se siente inseguro en el país. 

Los únicos que sufren son los arequipeños de a pie, los invisibles a la clase política. Son los que sufren los robos y los que no tienen cómo defenderse. Los que no están preocupados de la ideología de turno, los que tienen que trabajar y no pueden hacerlo en paz. La delincuencia es la gran pandemia que recorre las calles de Arequipa y es un deber del Gobierno erradicarla. Mano dura es lo mínimo que podemos pedir. 

Para acabar con la delincuencia debemos renovar la política.