Desaparece Arequipa

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Desaparece Arequipa. Se lo traga la tierra. Semana tras semana acumulamos desaparecidos. ¿Dónde están? Son nuestros vecinos, nuestros amigos. Unos se levantan a trabajar todos los días, otros son desvalidos. No importa nuestra condición, para el poder político somos invisibles. Y no solo no nos ven, sino que desaparecemos y no tenemos solución. Nos traga la tierra y para los gobiernos no importamos. 

Desaparecen cientos de mujeres. Desaparecen personas y la preocupación es nula. Los realmente preocupados son los que sufren las pérdidas. Las autoridades brillan en su fracaso. La delincuencia está desatada, así como también la inmigración ilegal. 

En primer lugar, los arequipeños podemos elegir distinto. Llevamos generaciones de políticos que no solucionan nuestros problemas. Necesitamos que se vayan todos y nosotros podemos ser parte. Pero se tienen que ir todos. No importa el color, necesitamos líderes nuevos, jóvenes y nosotros podemos sacarlos adelante. Podemos encontrar entre nosotros mismos a aquel que nos ayude a no seguir desapareciendo y a hacer de Arequipa un lugar mejor. 

Tampoco podemos pensar en soluciones añejas. No podemos retroceder en el tiempo, ni pensar que políticos con ideas de hace 20, 30 o incluso 50 años puedan tener la llave para solucionar este problema tan grave que nos aqueja.

También podemos organizarnos como vecinos. Podemos saber quién es el que vive al lado nuestro, a qué se dedica y sus preocupaciones, que probablemente son las mismas que las mías y no las de los políticos.

Nosotros mismos podemos evitar que Arequipa desaparezca.